Encabezado UNNE

 


Guías para la Reanudación de Actividades:

Objetivos

Para las Administraciones de todas las dependencias de la UNNE

Para Decanos de Facultades y Directores de Institutos y Carreras

Para el Alumno

Para Docentes y Técnicos

Para Trabajadores Administrativos y de Servicios Generales

Para el Personal de Salud


Recomendaciones para Usuarios y Visitantes a la UNNE


Anexos

Condiciones para el regreso a las Labores de la Comunidad Universitaria

Test de Presunción Diagnóstica para el Personal Universitario y alumnos


IMG Ministerio de Salud

Manual para la Reanudación de Actividades Suspendidas
por la Emergencia Sanitaria

 

 

RECOMENDACIONES PARA EL EQUIPO DE SALUD

Frente a la problemática sanitaria creada por la pandemia de Gripe A (H1N1), debemos tener en cuenta una serie de premisas de indudable valor frente a esta patología.

Los objetivos a lograr por el equipo de salud son la mejoría del paciente, evitar el contagio de otros pacientes, proteger al equipo de salud, asegurar la desinfección de las instalaciones y establecer la vigilancia epidemiológica en el ámbito hospitalario o sanatorial, indudablemente preparado a tales fines.

Según Malagón-Londoño y col. los pilares básicos de la atención en salud, son: la atención a las personas, la atención del medio ambiente y la prevención, lo cual se aplica a esta patología. A nivel profesional cabe recordar que los soportes básicos de un programa de investigación epidemiológica en el ámbito nosocomial, son la educación continua del personal del equipo de salud, la investigación de todos los factores concurrentes a la enfermedad en cuestión y la evaluación de lo actuado, a los fines de obtener conclusiones sobre la efectividad lograda con las medidas dispuestas.

Para protegerse frente a esta patología, todos en general deben tener en cuenta que debe evitarse el contagio a través de las vías aéreas o del material eventualmente contaminado por el paciente o portador. La posibilidad de infección está en relación con la magnitud de la infección, el nivel inmunológico de las personas involucradas, el número de exposiciones frente a la fuente de infección, el riesgo laboral en la atención del paciente y en la probidad de las medidas protectoras de las personas en riesgo de infectarse. Debiendo en tal sentido disponerse de los recursos protectivos conocidos (ropa descartable, guantes de látex, barbijo, etc.). Todo ello en un ambiente de seguridad biológica (salas de aislamiento).

Por último, debe recordarse que a mayor exposición, mayor es el riesgo de infectarse. A mayor protección menor es el riesgo y a mayor responsabilidad y conocimiento de las medidas a tomar, el riesgo es menor.

Cabe destacar en este período la necesidad de vacunarse contra la gripe estacional. No porque tenga una protección cruzada con el virus A (H1N1), sino porque actúa frente a otro agente viral que circula concomitantemente; de manera tal que se está brindando a la población una cobertura para la gripe estacional, facilitando las acciones de diagnóstico presuntivo inmediato frente al virus A (H1N1).

Otro aspecto de indudable valor que no debiera soslayarse es la vacunación contra el neumococo, por cuanto éste microorganismo ha demostrado su presencia en ocasiones de disminución de las defensas del individuo, ocasionando una neumopatía grave, que suele llevar a los pacientes al óbito.

En tal sentido se ha demostrado el beneficio de vacunar anualmente a los grupos de riesgo, particularmente los individuos de los extremos de la vida, con ambas vacunas, las de la gripe estacional y la del neumonoco para los mayores de 65 años de edad; a lo que debe agregarse para los infantes la vacuna contra el meningococo.

VER ANEXO 5
RECOMENDACIONES PARA EL EQUIPO DE SALUD

 
 

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Comité Universitario para la Atención de la Emergencia Sanitaria
Julio 2009