De acuerdo con la Ley de Educación Superior, Universidades e Institutos de Educación Superior componen el Subsistema de Educación Superior en la República Argentina.
Este subsistema se caracteriza por su carácter binario, con dos circuitos prácticamente paralelos con escasa o nula integración. Con el objetivo de avanzar sobre esta situación, desde hace algunos años se trabaja intensamente tanto a nivel de Secretaría de Políticas Universitarias (Ministerio de Educación) como desde las Instituciones que conforman el subsistema.
La Universidad Nacional del Nordeste se ha mostrado siempre predispuesta a participar de estos procesos de integración y a partir de la designación de técnicos y la conformación de equipos ha iniciado sistemáticamente su gestión en la problemática a partir de 1994 aproximadamente.
En esta línea de trabajo, con el objetivo de profundizar lo realizado hasta ese momento, el 16 de agosto de 2002, mediante Resolución N° 422/02 el Consejo Superior de la Universidad ratificó la creación de la Dirección de Articulación de Niveles Educativos propuesta por el Sr. Rector Arq. Oscar Vicente Valdés y dispuso su dependencia directa de Rectorado y el trabajo coordinado con las distintas Secretarías Generales.
EJES CENTRALES DEL TRABAJO
Calidad: entendida como concepto plurisignificativo y multidimensional, cuyos objetivos se orientan a lograr, por la vía del consenso, criterios y estándares académicos adecuados para conseguir una integración Universidad/Medio eficaz y un permanente mejoramiento de la oferta hacia adentro del Sistema de Educación Superior. Calidad es aptitud y voluntad para dar respuestas coherentes y acertadas a las necesidades y demandas de la sociedad. La calidad implica la Excelencia como nota sobresaliente y aspiración de los máximos logros en las actividades que la institución propicia y realiza.
Democratización: la articulación de la oferta del Sistema de Educación Superior supone trabajar en pos de conseguir la igualdad de oportunidades y generar mecanismos de acceso, permanencia, egreso y reingreso en la oferta de educación superior en los contextos regional, nacional e internacional.
Pertinencia: por un lado, en cuanto a la relación Universidad/Medio, el proceso de articulación debe buscar el aumento del grado de correspondencia entre los propósitos de la educación superior y las necesidades de la sociedad; y por otro lado, hacia adentro de la Universidad, debe revisar la coherencia y nivel de consolidación de las opciones curriculares, los criterios educativos y las líneas de investigación, transferencia y extensión. La pertinencia incluye también cuestiones tales como la democratización del acceso e implica mantener los vínculos con el mundo del trabajo y responsabilizarse efectivamente de la Educación Superior y de las relaciones con el Sistema Educativo en su conjunto.
La universidad, en estos contextos de crisis, debe garantizar la relevancia y pertinencia de su oferta de formación e investigación y juega un rol fundamental en la contribución de propuestas que marquen rumbos para cada localidad, para cada región.
Integración Regional: es uno de los criterios centrales para pensar la política en la Educación Superior. La realidad social, cultural, productiva y económica de la región se constituye en el eje central sobre el cual deben girar los esfuerzos del Sistema de Educación Superior, y se instala como alternativa a una visión local y fragmentada de la problemática actual.
Integración vertical y horizontal de los distintos niveles del Sistema: El Sistema Educativo debe garantizar la correlación entre sus diversos niveles. Se deben apuntalar las acciones tendientes a conseguir un tránsito adecuado desde el nivel polimodal hacia los estudios superiores, y hacia dentro de estos últimos, se deben generar los mecanismos que permitan una fluida circulación de los alumnos a través de toda su oferta educativa.
Respeto por la diversidad (de contextos y actores de la articulación). No debe pensarse en un proceso que implique la primacía de una opinión sobre otra. La integración del sistema debe ser fruto de voluntades que aporten, desde su propia instancia, los elementos necesarios para avanzar sobre aquello que resulta común, pero que también generen herramientas superadoras de las barreras que todavía existen. El proceso debe incluir la consideración de recorridos históricos, respetando las particularidades y los diversos momentos por los que atraviesan las instituciones de educación superior.
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